LA ENCINA o CARRASCA

Publicado por: Arturo Valenzuela En: Sub Category 2 En: martes, agosto 21, 2018 Comentario: 0 Golpear: 448

Hoy os hablaremos de la ENCINA, árbol conocido como el árbol de la sombra, por su frondosidad y la perennidad de sus hojas.

Es llamado encina, pero su nombre científico es Quercus ilex.

Pertenece a la familia de las Fagáceas y se le conoce también como carrasca, chaparra o chaparro. Es un árbol originario de la región mediterránea, perennifolio mediano o arbustivo, que se ajusta a las características pluviales o del terreno donde se cultive.

Es amplio y redondeado. Alcanza de 16 hasta 25m de elevación y logra vivir muchos años. Su tronco es ancho y duro, con corteza de forma agrietada, creando pequeños trozos de color gris. Sus hojas perduran de 3 a 4 años. Son chicas y fuertes, con bordes en forma de vértices. Son de color verde brillante por la parte superior y gris por la zona inferior.

Las flores, no muy llamativas, son colgantes y se concentran en espigas de color amarillo al principio, luego anaranjado y al final pardo. Aunque se distribuyen por toda la copa, prefieren la parte inferior.

El fruto de la encina es la popular bellota, de color verde, que se torna marrón oscuro cuando madura, y desarrolla un cascarón o caperuza, formada por hojuelas muy juntas y trabadas, que ocupan 1/3 de su tamaño.

        

La bellota madura de octubre a noviembre, y a veces en diciembre. Inicia su producción a los 15 o 20 años de vida. Algunas bellotas se utilizan como alimento para las personas, y también como sustento para el ganado y los cerdos. Su floración es de abril a mayo y esparce sus frutos entre los meses de octubre a noviembre.

En la antigüedad, en muchas ciudades reverenciaban la encina, considerada árbol sagrado. Representaba la fuerza, la firmeza y la ancianidad.

  • Los celtas creían que de ella llegaban a los hombres los dones y bondades de los dioses. Los celtíberos le rindieron culto.

  • Las más antiguas familias griegas celebraban sus reuniones bajo una encina sagrada donde tomaban sus decisiones más importantes.

  • En Aragón se continuó con esta costumbre, según Rafael Vidaller si lo que debían acordar eran tratos, bodas, asuntos de tierras o lindes, de dos localidades, se elegía la carrasca más grande situada en la mitad del camino que los separaba.  Si el asunto era de mayor relevancia se elegía la más famosa del lugar o del reino.

En 1873 se proclamó en el Somontano la 1ª República, y en ese momento la más famosa en Aragón era “La Carrasca de las Coronas”, en la localidad de Lecina.

Árbol legendario, que está incluido en el escudo de Aragón.  Una encina sobre la que aparece una cruz latina de color rojo.  

Según la leyenda los jacetanos habían venido desde San Juan de la Peña hasta Aínsa para reconquistar este territorio a los sarracenos. Cuando los cristianos iban perdiendo la batalla apareció una cruz roja sobre una encina y entonces cambió la suerte de la batalla, conquistando los cristianos Aínsa.  Desde entonces la encina y la cruz roja es el símbolo de Sobrarbe (“sobre árbol”).

Los habitantes de Lecina cuidan a la más anciana y famosa encina, conocida como “la Castañera de Carruesco”. Se trata de una encina, Quercus ilex subs. ballota. Es milenaria y es verdad sus dimensiones así nos lo demuestran, su altura llega a sobrepasar los 16 metros y el perímetro del tronco a 1,3 metros de altura es de 7,56 metros. Si quieres abrazarla debes acompañarte de cuatro personas o más personas para que te ayuden.

Cuenta la leyenda...

“Que hace mucho tiempo, Lecina estaba rodeada por unos impenetrables y misteriosos bosques de encinas y robles, donde se ocultaban lobos, osos y también las brujas.  Los vecinos temían a las brujas ya que les causaban crueles desgracias. Causaban la enfermedad y muerte a personas y animales, o les mandaban terribles tormentas que asolaban la localidad.

Sin embargo, las carrascas del bosque estaban contentas, tal era el temor de las gentes del lugar que no se atrevían a entrar en el bosque para hacer leña. Una de las más jóvenes de las carrascas no estaba muy contenta por la mala fama que tenía el bosque y sentía pena por los habitantes del pueblo. Tan disgustada estaba que no dejaba refugiarse en sus ramas a las brujas.

Por esta actitud eran frecuentes las discusiones con los demás árboles. Las brujas, que escucharon las protestas de la joven carrasca, decidieron irse a otro bosque y para agradecer el apoyo prestado por las más viejas les concedieron todo lo que desearan.

Las más presumidas quisieron que sus ramas y hojas fuesen de oro. Otras desearon desprender uno de los más deliciosos perfumes, y el resto pidieron que sus hojas fuesen brillantes y de cristal. Sólo la pequeña carrasca quiso continuar siendo como siempre.

Las brujas les concedieron sus deseos. Al tercer día desde que las brujas abandonaron el bosque se desató una terrible tormenta de viento y nieve. Se repente las hojas de cristal cayeron al suelo hechas añicos y esos árboles terminaron muriendo.

Otro día, un pastor no pudo impedir que su rebaño se lanzara a comer las hojas aromáticas. Desde entonces, los habitantes, cortaron esas encinas para alimentar a sus ganados con las hojas. En el bosque solo quedaban, además de nuestra pequeña carrasca, los árboles convertidos en oro. Pronto fueron desmenuzados por ladrones y vecinos.

De todo ese impenetrable bosque solo quedaba nuestra pequeña carrasca, que desde entonces todos respetaron y no dejó de crecer”.

Es la misma carrasca que hoy podemos contemplar en Lecina, y a pesar de los años sigue dando unas bellotas sabrosas, por ello se la conoce como la Castañera.

    

En nuestra web también puedes encontrar, este tipo de árbol en Pre bonsái, os dejamos unas imágenes para que podáis observar que un árbol como este es posible tenerlo como bonsái.

      

Hasta la próxima.

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